Junio, en el ecuador del año y antes de que empiece el segundo semestre, es el momento oportuno para analizar los números de tu empresa. Toca parar y hacer balance, analizar los datos y sacar conclusiones.
Evaluar no es solo revisar el saldo de tu cuenta bancaria, pasa por entender cuánto necesitas facturar para cubrir todos tus costes y detectar los cuellos de botella que pueden estar limitando la rentabilidad de tu negocio.
Pasos imprescindibles para esa auditoría exprés:
RECOPILA toda la información financiera desde enero hasta mayo.
CALCULA la diferencia entre tus ingresos totales y tus costes. Es importante señalar que se deben incluir tanto los costes fijos como los variables. En este punto toca comprobar si hay subida o bajada respecto al año anterior; si se cumple la regla del 80/20 (el 80% de tus ingresos depende del 20% de tus clientes, cuidar a ese 20% es vital, pero depender en exceso de uno solo es un riesgo alto) y evitar la fuga ‘invisible’ de capital, en este sentido, lo ideal es revisar los extractos bancarios en busca de suscripciones de software que nadie usa, seguros duplicados o servicios que ya no aportan valor.
GESTIONA tesorería y liquidez. ¿Tus clientes te están pagando a tiempo o estás financiando tú sus proyectos? En muchos casos, por desgracia, estar facturando mucho no es sinónimo de tener mucho dinero en el banco.
Por otra parte, los meses de julio y agosto son meses flojos en ingresos en los que hay que asumir los mismos gastos de luz, alquiler o nóminas.
DETERMINA el umbral de rentabilidad, la cifra mínima que necesitas facturar para cubrir todos tus costes. La fórmula del umbral de rentabilidad es el número exacto de unidades que tu negocio debe vender para cubrir todos los costes y obtener un beneficio de cero. A partir de esa cifra, la compañía comienza a generar.
Una mala organización, así como horas muertas, también puede ocasionar pérdida de rentabilidad. El tiempo que le dedicas a un proyecto, incluyendo reuniones o revisiones, divídelo por lo que ganas ¿te sale a cuenta?
Con todos estos datos sobre la mesa, podrás afrontar el siguiente nivel de acciones.

Si los ingresos de tu empresa son altos y los gastos controlados, aprovecha el momento saludable de tu negocio para planificar inversiones o crear un fondo de reserva, por ejemplo.
Cuando los ingresos son altos, pero las cuentas están a cero, necesitas una auditoría de costes fijos y subida de precios urgente.
Ante ingresos bajos y gastos controlados, puedes enfocar los esfuerzos en marketing, ventas y captación.
Finalmente, si los resultados del análisis hablan de ingresos bajos y gastos elevados, no queda más remedio que proceder a un recorte drástico de costes no esenciales y a una estratégica reestructuración.
Estar al día en ingresos y gastos no es solo conveniente, sino necesario para el satisfactorio rendimiento de tu empresa, aunque no siempre es fácil y requiere tiempo. Como asesoría integral, nos encargamos de analizar tus balances, calcular tus márgenes reales y ayudarte a optimizar tus impuestos para que tu negocio sea tan rentable como te mereces. ¡Consúltanos antes de las vacaciones!




