Después de que la empresa comunicase a la Agencia Española de Protección de datos el robo de un USB que contenía datos personales, la AEPD inició una investigación. Tras solicitarle un detallado listado de medidas de seguridad aplicadas a cada uno de los dispositivos robados, concluyó que el USB no contenía datos cifrados, por lo que consideró que se había vulnerado el artículo 5.1.F del Reglamento General de Protección de Datos.
Al no imposibilitar el acceso a terceros no autorizados, la agencia entiende que no se implementaros las medidas de seguridad adecuadas encargadas de velar por la integridad y confidencialidad de los datos ante perdidas, robo o daños.
Es importante subrayar que, para la AEPD, es sancionable tanto la falta de implementación de medidas de seguridad como la mala aplicación de estas.
La privacidad se ha convertido en prioridad en todas las empresas. Tanto si eres una empresa o autónomo asegúrate de tratar los datos de tus clientes y proveedores de manera lícita y siempre con su consentimiento, no vulnerar el deber de confidencialidad, especificar el tratamiento de los datos, así como facilitar las tareas de supervisión de las autoridades.
La normativa del Reglamento General de Protección de Datos establece que las empresas, también las pequeñas empresas, están obligadas a informar sobre el tratamiento de sus datos.
Datos que como pyme puedes recoger legalmente a través de formularios de contactos en web, registro de cuentas, compras en línea, suscripciones al boletín de noticias y mediante cookies y tecnología de seguimiento.

¿Cuáles son las principales vías para infectar a nuestros dispositivos?
Los ciberdelincuentes secuestran archivos y sistemas importantes:
Aprovechándose de fallos en sistemas operativos, aplicaciones o servidores web desactualizados.
Por medio de credenciales de administrador, empleando técnicas de phishing (uso de engaños, sobornos o coerción) o explotando malas prácticas como el uso de contraseñas por defecto o incrustadas en el código fuente.
A través de correos falsos, redes sociales o servicios de mensajería.
Con enlaces o archivos infectados insertados en correos electrónicos sospechosos.
Redirigiendo a las víctimas a sitios web comprometidos para que se descarguen el malware (software diseñando para dañar los dispositivos y hacerse con el control remoto de los sistemas afectados) aprovechando las vulnerabilidades del navegador.
Proteger el sistema y educar a tus empleados es la clave para mitigar estos riesgos. Factores como la confianza de tus clientes o la competitividad están en juego, por eso, toma las medidas necesarias y asume un enfoque proactivo que asegure el cumplimiento legal a largo plazo.




