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EL LUNES QUE LAS EMPRESAS ESPAÑOLAS BAJARON SUS PERSIANAS

El pasado 28 de abril, España y Portugal fueron sacudidas por un insólito fallo en su fluido eléctrico, cuyas causas siguen investigándose. Cinco segundos de caída energética de 15 gigawatios, el 60% de la demanda en ese momento, bastó para paralizar la actividad normal de un lunes cualquiera y obligar a autónomos y empresas a bajar la persiana de sus negocios poco después de las 12:33 horas del mediodía, en muchos casos hasta el día siguiente.

La realidad es que esta caída súbita del suministro eléctrico tuvo un impacto desigual para los negocios. Mientras los supermercados Dia cerraban todas sus tiendas a lo largo y ancho del país, otros como Mercadona o Carrefour no solo mantuvieron su servicio con cierta normalidad, sino que multiplicaron sus ventas.

¿Qué negocios fueron los grandes perjudicados del gran apagón?

Sin luz, semáforos, cobertura móvil y en algunos casos agua, el cero eléctrico impidió la actividad de autónomos y pequeños comerciantes. Todas aquellas compañías que no contaban con generadores de emergencia o sistemas de respaldo energético propios se vieron afectadas, al igual que otras tantas supeditadas a plataformas digitales o al teletrabajo.  

Pocos días después del apagón, ATA (Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos) fijó las pérdidas de trabajadores por cuenta propia en torno a los 1.300 millones de euros, contabilizando productos perecederos estropeados, interrupciones de actividad y daños en equipos eléctricos.

Los damnificados no sabrán a quién reclamar hasta que no se esclarezcan las causas del apagón. Si finalmente se declara el apagón como riesgo extraordinario, los afectados podrán reclamar al Consorcio (entidad española que gestiona un fondo para catástrofes). Si no es así, deberán dirigirse a las compañías eléctricas (quienes asumen el fallo en la distribución), al Estado (por falta de mantenimiento de la red, por ejemplo) o a sus compañías aseguradoras.

Lo que sí deben hacer previo al esclarecimiento de las causas, si es que no lo han hecho ya, es recopilar documentos e información imprescindible sobre daños y pérdidas. Conviene en todo caso tanto documentar los daños, con imágenes y videos como revisar la póliza en caso de contar con aseguradora y consultar las coberturas.

El objetivo es reclamar tanto por el daño emergente, es decir, por esas pérdidas inmediatas en equipos y alimentación, como por lucro cesante, esto es, por aquellas ganancias que se han dejado de percibir a consecuencia de un hecho lesivo.

Los autónomos y pymes, en principio, disponen de un año para presentar ese escrito y aportar todas las pruebas ante los responsables.

Habrá que estar atentos a las opciones de rescate que se vayan estableciendo como subvenciones, ayudas, incentivos fiscales, líneas de crédito y avales ICO.

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MM Soluciona
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